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Ya sea en una carta enviada por correo electrónico, un guion de video o un discurso leído en las celebraciones navideñas online o presenciales, el mensaje del CEO o de los directores de área durante las fiestas de fin de año empieza a formularse en las hojas de Word de los editores y proveedores de Comunicación en este mes previo a los festejos navideños.

Aunque ya llevamos una ronda de fiestas decembrinas de experiencia, y esta Navidad ya no nos toma tan desprevenidos como el año pasado, no podemos negar que esta oportunidad de celebrar y cerrar el año sigue siendo un gran reto para quienes estamos involucrados en compartir el sentir de la Dirección de las grandes compañías a su equipo de trabajo.

Y es que no podemos mantener el mismo discurso del año pasado, que tenía más tintes de sobrevivencia que de celebración, ni tampoco podemos pretender que todo ha vuelto a la normalidad -o nueva normalidad, como se suele decir-, así que… ¿de dónde se podría sostener un discurso honesto en un año no tan agridulce como el pasado, pero que necesitaría todavía mantener un tono precavido por sentido común?

No podemos mantener el mismo discurso del año pasado, que tenía más tintes de sobrevivencia que de celebración, ni tampoco podemos pretender que todo ha vuelto a la normalidad.

En pausa los clichés de antaño

Los diseños con serpentinas y gifs danzantes se siguen guardando en el folder pre-COVID, junto con las típicas frases que los solían acompañar. En un contexto aún cambiante, con muchos factores que se siguen moviendo, es recomendable dejar para otra ocasión el “éxito continuo”, la “felicidad constante”, y otras cuantas frases embajadoras del optimismo extremo y la positividad tóxica (pretender que la vida es una carita feliz de manera poco práctica) para darle paso a construcciones más realistas que de verdad promuevan la conexión y el compromiso.

En dónde estamos parados

Dejando a un lado las necesidades del contexto actual, el mensaje de fin de año siempre ha sido la oportunidad perfecta para informar sobre el estatus actual de la empresa y lo que sigue, lo cual brinda una sensación de certeza a quienes lo escuchan, aunque no siempre sean buenas noticias. Así que, en estos momentos en los que la incertidumbre sigue jugando un rol importante en todas las industrias a nivel global, hacer un breve recorrido por el año y explicar a grandes rasgos los planes a mediano plazo es uno de los regalos mínimos básicos que se puede otorgar a la audiencia interna de una empresa.

Pensando en las necesidades de quien lo lee

Podría parecer la herramienta más básica de todas, pero algunas veces, por ser tan obvia, se deja del lado sin intención. Y es que siempre, siempre, siempre, al compartir un mensaje, lo primero es tener bien claro: ¿cómo se siente la persona a quien le estoy escribiendo?, ¿qué necesita que le diga?, ¿qué debería yo tomar en cuenta?

Así, es importante considerar que existe la brecha de percepción que suele existir entre la dirección y los colaboradores. Ubiquemos la investigación reciente de IBV, que menciona que, si bien el 80% de los directivos dijeron que sus empresas estaban apoyando la salud física y emocional de los empleados, solo el 46% de los empleados estuvo de acuerdo.

Observando este posible o evidente gap en la mayoría de los corporativos, es básico que al planear un mensaje se haga desde la realidad que se está viviendo. Por ejemplo: si fue un año de muchos despidos, es probable que se haya sentido mucha ansiedad e incertidumbre en el ambiente laboral, factor que tendría que estar contemplado al elaborar los contenidos clave del mensaje.

Tener en cuenta los matices y sutilezas del sentir de quien lee es uno de los elementos más importantes para crear un mensaje que esté verdaderamente conectado con la gente y genere cercanía real.

De humano a humano

Aunque es muy parecido al punto anterior, es importante recordar que no estamos haciendo un comunicado genérico para quién-sabe-quién-lo-vaya-a-leer, sino que tenemos el medio y la oportunidad perfecta para conectar con quienes siguen arriba del barco con nosotros. “A pesar de las subidas y bajadas”, “sabemos que ha sido un año complicado por…”, “quiero agradecerte por…” son enunciados básicos y comunes que reconocen el contexto actual, y que podrían conectar mediante la vulnerabilidad, sensibilidad y entrega. Y aunque estas podrían parecer palabras bastante románticas, es a partir de estas capacidades que podríamos marcar la diferencia y, de verdad, conectar de manera solidaria y empática con nuestra gente.

Tenemos el medio y la oportunidad perfecta para conectar con quienes siguen arriba del barco con nosotros.

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